San Félix I, Papa

26 -San Felix I: Roma; Enero 5, 269 - Diciembre 30, 274. Nació en Roma. Elegido el 5.I.269, murió el 30.XII.274. Afirmó la divinidad y humanidad de Jesucristo y las dos naturalezas distintas en una sola persona. Padeció la persecución de Aureliano. Inicia a enterrar a los mártires bajo el altar y a celebrar la misa sobre sus sepulcros.


S. FELIX I (269-274) Nació en Roma. Fue pontífice durante el imperio de Aureliano en una época inicialmente tranquila.

A él le atribuyen una carta dirigida a Máximo, obispo de Alejandría, que trata el tema entonces actual de la SS.ma Trinigad. A esta carta se la consideró de gran importancia en el Concilio de Efeso del año 431. El texto, sintético, pero muy preciso, reza lo siguiente: «nuestra fe en la Encarnación es la que nos llega de los Apóstoles. Creemos que el Señor Jesucristo, nacido de la Virgen María, es el Verbo, el hijo eterno de Dios, y no un hombre distinto de Dios que Dios mismo ha elevado a este honor. El hijo de Dios no ha elegido un hombre para asociarle a Él; en Cristo no existen dos personas. El Verbo, perfecto Dios, se ha encarnado en el seno de la Virgen y se ha hecho hombre perfecto».

Félix destituyó al obispo de Antioquía Pablo de Samosata que doctrinalmente se equivocaba Combatió también el maniqueísmo, que negaba la esencia de Cristo, admitiendo sólo dos principios que gobiernan el mundo, el bien y el mal.

Félix murió mártir en el año 274 y fue enterrado en la iglesia romana de S. Práxedes.

Se desconoce la fecha de su nacimiento; murió el año 274. A principios del 269 sucedió a san Dionisio como cabeza de la Iglesia Romana. Alrededor de esta época llegó a Roma, dirigido al papa Dionisio, el reporte del Sínodo de Antioquia, el cual, ese mismo año, había depuesto al obispo local, Pablo de Samosata, por sus enseñanzas heréticas referentes a la doctrina de la Trinidad (ver Antioquia). Una carta, probablemente enviada por Félix al Este en respuesta al reporte del Sínodo, que contenía la exposición de la doctrina de la Trinidad, fue, más tarde, interpolada a favor de su secta por un seguidor de Apolinario (ver Apolinarianismo). Este documento apócrifo fue enviado al Concilio de Éfeso en 431 (Mansi, "Coll. conc.", IV, 1188; cf. Harnack, "Geschichte der altchristlichen Literatur", I, 659 sqq.; Bardenhewer, "Geschichte der altchristlichen Literatur", II, 582 sq.).

El fragmento conservado en las Actas del Concilio hace especial énfasis en la unidad e identidad del Hijo de Dios y el Hijo del Hombre en cristo. El mismo fragmento presenta al papa Félix como mártir; pero este detalle, el cual está presente también en la biografía del papa en el “Liber Pontificalis” (Ed. Duchesne, I, 58), no está apoyado por ninguna evidencia auténtica anterior y se debe evidentemente a una confusión de nombres. De acuerdo con la nota en el “Liber Pontificalis”, Félix construyó una basílica en la Vía Aurelia; la misma fuente también añade que él fue enterrado allí ("Hic fecit basilicam in Via Aurelia, ubi et sepultus est"). Este último detalle es un error evidente, ya que el calendario romano de fiestas del siglo cuarto dice que el papa Félix fue enterrado en las catacumbas de san Calixto en la Vía Appia ("III Kal. Januarii, Felicis in Callisti", se lee en el "Depositio episcoporum"). La declaración del “Liber Pontificalis” relacionada al martirio del papa resulta, evidentemente, de una confusión con el mártir romano del mismo nombre enterrado en la Vía Aurelia, y sobre cuya tumba se construyó una iglesia.


En el “Feriale” romano o calendario de fiestas, al que nos referimos arriba, el nombre de Félix aparece en la lista de obispos romanos (Depositio episcoporum), y no en la de los mártires. La referencia en el “Liber Pontificalis” adjudica a este papa un decreto por el cual las Misas debían celebrarse en las tumbas de los mártires ("Hic constituit supra memorias martyrum missas celebrare"). El autor de esta entrada estaba aludiendo evidentemente a la costumbre de celebrar el Sagrado Sacrificio en privado, en los altares cerca o sobre las tumbas de los mártires en las criptas de las catacumbas (missa ad corpus), mientras la celebración solemne de los Sagrados Misterios siempre se realizó en las basílicas construidas sobre las catacumbas.

Esta práctica, todavía en uso al final del siglo cuarto (Prudentius, "Peristephanon", XI, vv. 171 sqq), aparentemente data del periodo cuando se construyeron en Roma las grandes basílicas sacramentales, y debe su origen a los servicios solemnes de conmemoración de los mártires, realizados en sus tumbas en el aniversario de su entierro, desde comienzos del siglo III. Probablemente Félix no proclamó tal decreto, pero el compilador del “Liber Pontificalis” se lo atribuyó a él porque él no hizo ningún cambio de las costumbres en uso en su época. De acuerdo con el detalle antes mencionado del “Depositio episcoporum”, Félix fue sepultado en la catacumba de san Calixto el 30 de diciembre. En el Martirologio romano actual su fiesta se celebra el 30 de mayo, la fecha dada en el “Liber Pontificalis” como la de su muerte (III Kal. Jun); probablemente es un error, el cual pudo ocurrir fácilmente a través de un transcriptor que escribió Jun. Por Jan.


Liber Pontificalis, ed. Duchesne, I, introd. cxxv; text, 158, with the notes; De Rossi, Roma sotterranea, II, 98-104; Acta SS., May, VII, 236-37; Langen, Geschichte der römischen Kirche (Bonn, 1881), I, 365-69; Allard, Histoire des persécutions, III, 243 sqq.

J.P. KIRSH
Dedicado a la memoria del Hermano Declan Brown, LC
Traducido por: Mauricio Acosta Rojas, Fuente: Enciclopedia Católica